67 años despues, gracias

Estándar

No es el tiempo que llevo sin actualizar el blog, sin publicar nada nuevo, ninguna de mis aventuras, opiniciones o noticias, pero casi…

No. Hoy hace exáctamente 67 años que el señor Jacques-Yves Cousteau, recordado por magníficas hazañas, un legado inmenso de amor por la naturaleza y por el mar en particular, inventó un simple y pequeño mecanismo: el regulador de buceo. Lo llamó Aqualung.

El 3 de Febrero de 1943.  Simple, efectivo.  Cambió nuestro mundo (Gracias Alexandra por recordármelo en un Tweet)

Sin embargo, no es casi conocido fuera del mundo del buceo por ese hecho, porque sin duda, como he dicho, su legado es y debe ser otro. Un legado que sus hijo Jean-Michele y nietos, Philippe, Fabien y Alexandra, han tomado como propio.

Alexandra, particularmente, está dedicada en cuerpo y alma al agua y al uso o mal uso que el ser humano hace de ella, a la importancia capital de este elemento en todos los rincones del planeta, y a mostrarnos cómo unos pocos litros de agua pueden cambiar vidas enteras.

Por favor, sigue su obra, echa un vistazo a lo útlimo de Expedition Blue Planet:

Anuncios

Drama en Sudáfrica. Más de 50 ballenas piloto varadas.

Estándar

Por suerte, los equipos de rescate pudieron arrastrar al agua a 20 de ellas.  Por desgracias, al menos otras 30 fue inútil, a pesar del uso de bulldozers y el esfuerzo de cientos de voluntarios y vecinos.

Se trataba de ballenas piloto de unos 3 metros, muy comunes en Sudáfrica, con bastantes crías.   Fue en la playa de Kommetjie, muy cerca de Ciudad del Cabo.  Fue tanta la expectación y el número de voluntarios y vecinos que se acercaron, que los puntos de acceso quedaron cortaron.

Craig Lambion, portavoz del National Sea Rescue Institute, comentó a Reuters que era incapaz de decir cuantas ballenas tuvieron que matarse.  Sí, esa fue la solución más humana a la que se pudo llegar:  dispararlas en la cabeza para acortar su sufrimiento.

Celine, una voluntaria que colaboró, cometa:

Fue muy triste, intentábamos empujarlas al agua, y cuando lo conseguíamos, se volvían de nuevo y volvían a la playa de nuevo. Era inútil. Encima, el mar estaba bastante mal, lo que hacía la situación bastante difícil para todos.  Intentamos calmarlas, y cuando las tocábamos se relajaban… te miraban con esos increíbles como diciendo ‘¿qué nos pasa?’.  No se podía hacer nada, de veras, lo intentamos todo. Triste, fue muy triste.

Otra voluntaria, Candice, entre lágrimas, también nos cuenta lo vivido:

Estoy realmente impresionada por cómo ha actuado la comunidad, los vecinos, se han volcado en todo. A pesar de todo, siento como si lo hubiéramos podido hacer mejor… Aunque la mayoría de ballenas estaban en la arena, había algunas encalladas en las rocas al sur de la playa.   Parecía como si hubiera poca comunicación y coordinación entre los diversos grupos trabajando, especialmente ya al caer la tarde.

Muchos voluntarios arriesgaron seriamente sus vidas en las rocas con el mar que había, con poca o nula asistencia y ayuda del NSRI o de otros expertos.  Además, se dijo a mucha gente que se mantuviese alejada, cuando los voluntarios ya estábamos exhaustos y muy cansados y necesitábamos un sustituto.

Cuando comenzaron los disparos, una ola de pánico y después de pena, fue inundándonos a todos… parecía una tragedia épica…

Necesitamos saber por qué hacen esto, qué es lo que les pasa…queremos saber si el hombre es el responsable de esto. Sólo eso.

Más información: